El compromiso con el cafetal
Su trabajo en el campo mantiene vivo el vínculo de la familia con la tierra y da continuidad al conocimiento recibido de nuestros abuelos.
Fundadores · La familia detrás de Dopsen
Dopsen Café nace de un trabajo que comenzó mucho antes de llevar un nombre. Tres generaciones han unido sus manos, sus conocimientos y su fe para construir la historia que hoy compartimos contigo.
Lo que hoy llega a tu taza
comenzó con las manos de nuestros abuelos.
El legado que nos trajo hasta aquí
Esta es nuestra memoria familiar, compartida por Fabián Moreno: una historia de trabajo campesino que pasó de los abuelos a los padres y de los padres a sus hijos.
Primera generación / Nuestros abuelos
Por las dos ramas de nuestra familia, el café ha sido parte de la vida. Nuestros abuelos participaron en los inicios de grandes cultivos cafeteros de la región del Socorro. Lo hicieron trabajando tierras de otras personas.
Aquella tierra no les pertenecía, pero el conocimiento que adquirieron sí quedó en la familia. Aprender a sembrar, cuidar y cosechar fue una herencia que pudieron transmitir a sus hijos.
Segunda generación / Nuestros padres
Nuestros padres continuaron ese camino y lograron adquirir tierra para trabajar en ella. Para nuestra familia, cultivar lo propio significó dar un paso enorme: construir un patrimonio y un futuro sobre la experiencia recibida.
Con los años, el proyecto fue creciendo. El esfuerzo de ambos y el apoyo de sus hijos ayudaron a construir lo que hoy representa la finca El Madrigal.
Tercera generación / Nosotros
Fabián Moreno y sus hermanos crecieron participando en la siembra, la cosecha, la recolección, las abonadas y las demás labores de la finca, junto a sus padres y los trabajadores.
Hoy, esa experiencia se une a conocimientos de tecnología, procesamiento y comercialización. Nuestro propósito es agregar valor al café y al trabajo de quienes nos precedieron: transformar el fruto del campo en un producto que podamos llevar, con orgullo, hasta el consumidor.
Un patrimonio construido paso a paso
El recorrido familiar empezó con una finca de dos hectáreas. Después llegaron nuevas etapas: cinco, siete, doce y veinticinco hectáreas. Cada paso hizo parte de muchos años de trabajo y construcción.
Hoy contamos con una finca de 25 hectáreas, con una importante extensión cultivada en café. La seguimos trabajando, cuidando y queriendo como parte de nuestra vida.
Las superficies corresponden a las etapas de crecimiento de la finca relatadas por la familia, no al área total sembrada en café.
El fundamento de lo que somos
Ellos siguen siendo parte esencial de la finca. Nuestro padre en el cafetal; nuestra madre en el hogar y en la planta de beneficio. Su labor ha sostenido el crecimiento de este proyecto y nos ha enseñado a valorar lo que cuesta producir café.
Conocemos las jornadas de lluvia y de sol, el cansancio y las dificultades del campo. Esa realidad forma parte de nuestra historia. Cada cosecha recuerda que detrás del producto hay tiempo, esfuerzo y personas.
Por eso, al transformar y vender nuestro café, también queremos dar valor al trabajo de nuestros padres y abuelos campesinos.
Distintas labores. Un mismo propósito.
Esta historia tiene muchas manos. Cada persona aporta desde su lugar y hace posible que el café siga su camino.
Su trabajo en el campo mantiene vivo el vínculo de la familia con la tierra y da continuidad al conocimiento recibido de nuestros abuelos.
Su aporte en la casa y en la planta de beneficio forma parte del esfuerzo diario que sostiene a la familia y a la producción de café.
Atiende la tienda y participa en ese momento en que nuestro trabajo llega a otras personas. Es parte del rostro cercano de Dopsen.
Aporta a los procesos tecnológicos y a la incorporación de conocimientos que ayudan a transformar la manera en que trabajamos.
Tuesta el café y acompaña el funcionamiento del proyecto, procurando que las decisiones y el trabajo avancen de acuerdo con la misión y la visión de Dopsen.
Su apoyo en los contactos y en el mejoramiento de la imagen de la marca ha sido fundamental. Esta historia también reconoce a los seres queridos que han hecho parte del camino.
A los trabajadores que nos acompañan en las labores de finca: gracias por ser parte del esfuerzo que hay detrás de cada cosecha.
El fundamento que nos acompaña
Para nuestra familia, la fe en Dios ocupa un lugar central en esta historia. A Él agradecemos la oportunidad de trabajar, de tener nuestra tierra y de seguir construyendo juntos.
La fe acompaña nuestras decisiones, nuestros esfuerzos y la esperanza con la que miramos el futuro. Reconocemos el trabajo que ha sido necesario, el apoyo que hemos recibido y el valor de no caminar solos.
Queremos que Dopsen crezca con esa misma gratitud: honrando nuestras raíces, cuidando los vínculos y recordando siempre de dónde venimos.
Lo que queremos conservar al crecer
Reconocer a Dios en nuestro camino y agradecer a quienes han aportado a esta historia.
Entender que cada tarea importa y que el proyecto se sostiene con el aporte de todos.
Valorar el esfuerzo del campo y asumir con cuidado la labor que corresponde a cada uno.
Continuar ante las dificultades, aprender de lo vivido y construir con paciencia.
Dar valor al conocimiento campesino y al trabajo de los abuelos, los padres y quienes cultivan con nosotros.
Usar la tecnología y los nuevos conocimientos para mejorar el café y ampliar las posibilidades de la familia y del campo.
La historia todavía se está escribiendo
Queremos que Dopsen llegue lejos. Que nuestro café sea valorado por su calidad y que ese crecimiento conserve el sentido de todo este camino: dar valor a la tierra, al trabajo campesino y a nuestra familia.
Cada persona que nos elige se encuentra con una parte de esa historia. Gracias por conocerla y por acompañarnos en lo que viene.
Dopsen café es la mejor tienda de café del Socorro y de santander.